Mis Razas Me Siguen A Todos Lados

Acabo de terminar de ver la película “Queridos gente blanca.”

Siendo completamente honesta, algunas de las complejidades de la cuestión de que la película trata de abordar se me escapan. Creo que tendría que verla otra vez para capturar todo.

Sin embargo, hubo un momento en particular que se destacó para mí. El decano, que es negro y que, aunque se graduó summa cum laude, no fue contratado como el presidente de la universidad, que es un hombre blanco que apenas se graduó, se entera de que su hijo fuma marijuana. Mientras sermonea a su hijo, arremete con furia, diciéndole que no perpetuase las imágenes que la gente espera ver cuando ven a él, arrojando luz sobre por qué es tan estricto y exigente con su hijo.

En mis cinco meses en la costa norte de España, me he encontrado con varios casos de racismo. Para ser honesta, me he encontrado con una gran cantidad de observaciones y comentarios racistas durante mucho tiempo, en Nueva York y en todos mis viajes. Es algo que he aprendido a lidiar con mi vida entera. Las preguntas comenzaron cuando yo estaba en la escuela media y estaba obligada a elegir los cuadros correspondientes con mis razas. Yo estaba tan confundida, ya que sólo se les permitió elegir uno, pero soy multirracial. ¿Y de todos modos por qué era tan importante para estas personas sepan?

Hace apenas un par de semanas mientras caminaba a casa, unos adolescentes estaban detrás de mí. Al ver que tengo rasgos chinos, comenzaron a tratar de imitar el idioma chino.

¿Simplemente son adolescentes que hacen las cosas a la moda y por esto no debo estar indignada?

¿Es sólo una cuestión de echarle la culpa a la ignorancia y la importa el hecho de que mi sangre está hirviendo?

¿Debo simplemente echarle la culpa al hecho de que la gente teme aquello que es diferente y desconocido e ignoro el sentido absoluto de la humillación que me llenó?

Algunas personas dicen que el racismo ya no es un problema, pero absolutamente es un problema. Cuando yo soy la única persona de color rodeada de gente blanca siempre estoy consciente de ese hecho. No porque alguien se lo señala, no porque la gente me hace sentir incómoda, sino porque es simplemente ahora un hábito. Nunca fui una vez permitida olvidar que soy diferente. Que tengo características chinas, que tengo la piel morena, que soy multirracial. A día de hoy. Para el día de hoy como una mujer adulta. En España con los niños y los actores en espectáculos de improvisación tirando sus ojos para atras para mostrar los ojos de chinos. En Nueva York con extraños que vienen a preguntarme: “¿Qué es usted?” Y no estar satisfechos con la respuesta que yo soy de Brooklyn y que mis padres son de Brooklyn.

Tal vez no he sido víctima de racismo flagrante, tal vez hay menos racismo flagrante en el mundo que había hace siglos, pero el racismo es todavía muy vivo. He tenido la suerte en el hecho de que nunca he tenido que negar lo que soy a sentir la necesidad de adaptarme a una raza o de la otra. He tenido la suerte en el hecho de que la policía no inculcar en mí una sensación de miedo por mi color de piel. He tenido la suerte en el hecho de que la gente no abiertamente me temen o crucen la calle o agarrar sus bolsos. Por eso estoy profundamente agradecida. Pero siempre voy a ser consciente del hecho de que tengo ciertas características que me hacen muy diferente al resto, y eso es algo que no puedo escapar. En España los niños me señalan y tiran de sus ojos de nuevo o me preguntes por qué mi piel es tan oscuro, en Nueva York la gente me dirá lo bueno que es que soy multirracial y mirarme con asombro como si yo fuera un objeto en la pantalla, o alguien comentará que miro especialmente de Latina con el pelo rizado, o especialmente china con el pelo liso, en Costa Rica se me llamará la china, aunque cariñosamente.

Así que sí, yo tomo estas observaciones, miradas, preguntas ofensivamente.

Sí, estoy indignada y no creo en la excusa de que eran sólo adolescentes que intentan ir a la moda.

No, no voy a atribuir simplemente a la ignorancia y tratar de mantener mi sangre hierva.

Y no, no puedo simplemente echarle la culpa al hecho de que la gente teme lo desconocido y lo que es diferente y que permiten calmar la humillación absoluta que experimenté en ese momento y en todos los momentos antes de eso.

No puedo pretender saber lo que se siente al experimentar el racismo flagrante, no puedo pretender saber lo que es tener que esconder quién eres porque te hace o no te ajustas a los estereotipos atribuidos a su raza. Tampoco puedo siquiera acercarme a la experiencia de la pura sensación de miedo que me imagino que algunos pueden sentir cuando escuchan historias como las de Trayvon Martin, Michael Brown, o Eric Garner. Lo que experimento es menor en comparación con aquellos que por ahí que saben lo que es eso.

La cultura del odio y el miedo está todavía muy arraigada en nuestra sociedad. Si yo simplemente atribuyo las pequeñas experiencias que tengo a la ignorancia y no dirigirme al problema, ¿cómo podemos esperar para arrancar de raíz el racismo profundo en la mano?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s